martes, 23 de febrero de 2010

Capitulo 22

























Pelayo y Samuel están desnudos en la cama. Han hecho el amor, están conmocionados. Se aman, se desean. Llevan años deseando vivir un momento así, sienten que han renacido el uno en brazos del otro, que es el primer día del resto de su vida. Pelayo es puro amor. Está feliz. Le dolía sentir el odio de su amigo, ahora todo ha cambiado. Han pasado de un extremo a otro. Samuel no dice nada. Agarra un cigarro, fuma. Pelayo le acaricia el torso. Sonríe.
--vaya, cambio ¿eh?
Samuel le da un pequeño empujón para que no le toque. Se muestra frío. Se aparta un poco de él. Pelayo se pega de nuevo a Samuel. Tiene tantas cosas para decirle que no sabe por dónde empezar. Samuel se vuelve a separar.
--¡no me toques¡ ¡¡ya lárgate¡
Pelayo se incorpora en la cama. Mira a Samuel triste.
--¿porqué me tratas así?
Samuel salta de la cama. Su cuerpo totalmente desnudo.
--¡¡tú y yo tenemos un acuerdo¡ ¡¡no te tenías que acercar a mi¡ ¡sabes que te odio¡ ¡¡no te voy a perdonar lo que me hiciste¡
Pelayo se levanta. Le parten el alma las palabras de su amigo. En sus brazos se ha dado cuenta de lo mucho que lo ama, siempre lo ha amado. Ahora más que nunca le duelen mucho mis palabras. Se miran el uno al otro, ambos desnudos. Se aman, se desean. Se han saboreado.
--hemos hecho el amor, eso es lo que hicimos.
Pelayo le habla le habla con mucho afecto pero Samuel está dolido.
--¿¿por eso te acostaste conmigo? ¿¿por pena?¿¡para que me olvidara de la cochinada que me hiciste?¡
Pelayo le acaricia la cabeza:
--no podemos seguir así, es muy especial lo que ha pasado entre nosotros. Yo…
Samuel le da un empujón.
--¡que no me toques¡
Samuel se empieza a vestir. Pelayo se va a acercar pero Samuel lo mira con mucha dureza.
--No te voy a tocar pero tenemos que hablar.
Pelayo sigue desnudo pero Samuel ya se ha vestido.
--¡pero rápido, no me gusta tu presencia¡
A Pelayo le gustaría hablar de amor pero no le parece el momento más adecuado. Samuel le señala la puerta.
--me vas a decir algo o te vas a quedar callado?¡
Samuel es muy brusco y Pelayo está cortado. No sabe qué decir. Samuel va a irse de la habitación. Para retenerlo, Pelayo le dice lo primero que le viene a la cabeza.
--¿eres gay?
Samuel se gira, lo siente como un ataque.
--¡claro que no¡
--A mi me puedes contar yo…¡
Pelayo le quiere confesar esa verdad que ha estado manteniendo oculta pero Samuel está convencido que se ha acostado con él por compasión, para lavar su culpa.
--¡No, lo hice para herirte¡
--¿de qué hablas?
--¡que eres un imbécil¡ ¡¡no sirves para nada pero bueno… tienes un agujero y es lo que yo necesito¡ ¡¡las mujeres son demasiadas complicadas¡
--me estás diciendo que… --Pelayo está tan herido que no es capaz de seguir la frase.
Samuel es puro odio, buscar hacer daño y lo logra.
--¡te estoy diciendo que eres un cerdo, que sólo sirves para que la gente se divierta contigo y que cada vez que a mi me pique tú me pondrás el culo para que yo me desahogue y luego no me dirás nada más¡ ¡¡me la debes¡
A Pelayo le duele mucho la manera en la que lo trata Samuel pero lo ama demasiado, prefiere hacer lo que él le diga con la esperanza que su corazón se ablande. Samuel siente que Pelayo se deja humillar por culpa, que el único sentimiento que tiene hacia él es la compasión y Samuel lo ama pero también lo odia y eso lo está matando. Pelayo se ha dado cuenta de que Samuel es el amor de su vida y ver como se está destruyendo por culpa suya lo está matando. Pelayo se queda en el dormitorio, Samuel se encierra en el baño. Los dos lloran amargamente, golpean la pared. Se aman, se desean y aunque se han acostado juntos por primera vez están más separados que nunca.

Meses después…
Pelayo ha desaparecido de la vida de Emilio y eso tiene al hombre muy triste. Como siempre su diario es su sostén. En él cuenta sus experiencias, en especial lo que tiene que ver con un chico guapo.

23-3-2010
¡¡He visto al chico de los helados¡ ¡¡Era él¡¡ Esta sí que no me la esperaba. Hacía tanto que no lo veía. Lo he visto más pequeño, más delgado. Culito pequeño. Jeans estrechos que se lo remarcaban bien. Mira hacia mí pero yo no he reaccionado. Ni se me ha ocurrido saludarlo y él ha subido por la calle que cruza en la que estábamos. Lleva el pelo con más volumen pero como siempre. Camina deprisa. Es guapo y ha sido todo un impacto verlo. Me gusta mucho, me daba miedo pensar que nunca más lo iba a volver a ver. Tenía tantas ganas de verlo. Es el hombre más guapo del mundo, del universo entero.

4-4-10
He visto al chico de los helados¡ ¡¡que subidón¡ No me lo puedo creer. ¡Esto sí que ha sido una agradable sorpresa¡ Es guapísimo ¡¡me encanta¡¡ Llevaba unos días desesperado. Mi soledad me está matando y esto sí que ha sido toda una inyección de vida. Es un macizo pero tiene tan mala leche como guapo es. Este a la que me descuide me rompe la cara. Desde que años atrás un día me lo encontré un domingo por el centro paso siempre por ahí con la ilusión de verlo. Yo subo por una calle y al llegar al cruce con la calle en la que lo vi, siempre miro para ver por si él viene, para cambiar o no de acera. Justo hoy no me ha acordado. No lo he pensando y justo al cruzar ¡¡lo he visto¡ ¡por un segundo no paso por su lado ¡¡qué rabia¡ pero bueno cuando lo he visto no he pensando en esto. Estaba contento por haberlo visto. Iba en jeans, foto. Lleva su característico corte de pelo. Me ha hechizado. Me he parado, me lo he quedado mirando. Él me ha mirado con cara de mala leche y me ha dicho algo que no he escuchado pero tenía muy mala pinta. Bueno, yo lo he medio saludado como tomando lo que me haya dicho por un saludo. Él se ha ido sin más. ¡Qué rabia que ni me deje mirar¡ Me ha parecido que me enfrentaba que me decía algo como ¿¿qué haces? Me da pena que él me deteste. A mi me gusta tanto.
No me gusta ver tanto rechazo por su parte. Tengo que ir con cuidado, con este tío no se juega. No sé, a lo mejor lo ideal es que no lo vuelva a ver porque si lo veo no puedo evitar quedar mirándomelo embobado y no quiero que se enfade conmigo. No soporto su odio, su desprecio. Sé que no debería haberlo mirado con tanto descaro pero es que me ha pillado tan de sorpresa. No lo veía desde octubre. Muchas veces pensaba en él. No sé, tenía la ilusión que ahora que viene el buen tiempo pues vuelva a estar con los helados. Me encantaría poder volver a verlo aunque no iría tan seguido para no molestarlo. Una vez a la semana está bien. Después de tantos meses es curioso que lo haya visto dos veces tan seguidas. Sigue igual de guapo y antipático. Me gustaría poder seguir en algún lavabo pero ¡¡qué miedo¡ ¡¡no me atrevería¡.
No sé si la próxima vez me atreveré a mirar tanto pero ha gustado verlo.

6-abril-10
¡¡he visto al chico de los helados¡ Eran las 15,55. Yo salía para ir a la biblioteca más tarde de lo que acostumbro y es que me parece imposible que vuelva a estar en mi vida. Es tan guapo y he pasado tan cerca suyo… Lo he visto sentado en el escaparate de una conocida pastelería de mi barrio. Paso por su lado, tiemblo. No me lo puedo creer. Él tiene la cabeza toda girada. No me mira. Seguro que es apropósito. No quiere saber nada de mi. A mi me gusta tanto. Tenía ganas de quedarme escondido para ver si esperaba a alguien o trabaja ahí ¡¡sería genial volver a tenerlo localizado¡ Pero él me detesta tanto, sólo faltaría que me viera espiándolo. Con mucha pena he seguido mi camino dejándolo ahí.

10-mayo-10
Pelayo ha vuelto con los helados¡¡ Es tan guapo pero ¡¡tan antipático¡ A las 7 lo he visto poniendo helados. Me gusta mucho pero me dejó un sabor amargo la última vez que lo vi. Pienso ir pero controlándome y mejor cuando esté solo. Igual me gusta tenerlo localizado.




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